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viernes, 8 de febrero de 2013

Patatas guisadas con huevo



     Ya os he comentado varias veces que yo soy más patatera que arrocera, sin embargo tal vez veáis por este blog, con el tiempo, más recetas de arroz que de patatas y la razón no es otra que el arroz es preferido con diferencia por mi hija a las patatas, y como los demás son todoterreno...pues eso, que ella se aprovecha.

     A pesar de todo esta receta de patatas es la que pide siempre mi hija, dice que porque no lleva carne, con el consiguiente enfado de su hermano que es carnívoro en cualquier ocasión.

     En casa se le llama Patatas Antoñita, la tomé de una revista hace unos 20 años y se llama así porque a la señora que la mandó a la revista se la dio alguien llamada así.  A mí me da lo mismo cómo se llame, lo cierto es que está muy buena, y si no da tiempo de ir a comprar carne o pescado (o sacarlos del congelador) pues puedes tener opción a un buen almuerzo cálido y sabroso...

     Cuidado que van un montón de fotos...

     PATATAS GUISADAS CON HUEVO






   Ingredientes:

     - 1 kilo y medio de patatas  (31 sp)
     - 2 cebollas medianas   (0 sp)
     - 5 ó 6 dientes de ajo   (0 sp)
     - 3 ó 4 hojas de laurel   (0 sp)
     - 1 huevo entero  (2 sp)
     - unos 2 litros de caldo o de agua y una pastilla de caldo (1 pastilla:  1 sp)
     - cúrcuma o colorante (0 sp)
     - perejil  (0 sp)
     - sal  (0 sp)
     - aceite de oliva virgen extra  (2 cucharadas:  7 sp)

    El guiso completo:  41 sp.  Salen 5 platos al menos: 8 sp, pero recordad que todos los ingredientes menos el aceite y el caldo son saciantes.


   Preparación:

     Pelamos y picamos la cebolla y los ajos, reservando dos de estos, muy finito. Pelamos y lavamos las patatas y las dejamos en espera.


     Cubrimos la cazuela con aceite de oliva, pero sólo mancharlo, no vamos a freír sólo a rehogar, y ponemos los ajos y le damos unas vueltas.


     Añadimos la cebolla con un poco de sal para que sude y las hojas de laurel.  Rehogamos bien...


 ... hasta que estén más o menos así, es decir, blanditas.


     Mientras, hemos cortado las patatas en rodajas o medias rodajas dependiendo del tamaño de las mismas.


     Las ponemos en la cazuela y las rehogamos bien, sin dejar de darles vueltas para que no se agarren...


... las cubrimos con el caldo, o con el agua y la pastilla, que necesitemos...


... y le ponemos la cúrcuma o el colorante según la intensidad que deseemos. Dejamos cocer tapadas y a fuego medio.


     Cuando veamos que el caldo ha tomado sabor sacamos un cucharón a un bol para que se enfríe.


     En otro bol batimos un huevo entero y cuando el caldo reservado esté frío lo mezclamos.


     Una vez que las patatas ya estén tiernas le añadimos el contenido del bol y lo dejamos cocer unos diez minutos.



     Picamos los ajos reservados y el perejil y lo añadimos en el último momento.


      Le damos unas vueltas y servimos bien calientes.



     Cuidado con las quemaduras.

     Ya me contaréis.

¡¡¡Buen provecho!!!

3 comentarios:

María/Blue Velvet Cook Book dijo...

Yo también soy más patatera jaja y esta receta no la había visto nunca pero me han entrado unas ganas de comer eso hoy...qué ricooo!me la apunto sin duda ;), y con tu permiso me quedo como seguidora. De paso aquí tienes una invitación a pasarte por mi blog si te apetece, te dejo el enlace: http://bluevelvetcookbook.blogspot.com.es

Un besito!

Manuel María dijo...

Si el perejil es abundante y muy fresco (de la maceta, vamos) la receta lo nota y queda muy apetitosa. El ajito le da también un regusto peculiar.
Es muy buena y sabrosa comida...

Gemma Borrachero Campos dijo...

Gracias, este plato se ha comido en mi casa toda la vida y casualidades de la vida mi madre se llamada Antoñita.

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